Vas por la casa con una mano en la barriga y la otra sujetando una lista mental infinita: la cuna, las visitas al médico, el carrito, el parto… Y mientras tanto, tu perro te sigue con la mirada.
Ya no salís a pasear tanto como antes. Las caricias son más fugaces. Y sin darte cuenta, le dices más veces “espera” que “ven”.
No es culpa tuya. Estás en uno de los momentos más intensos de tu vida.
Pero para él, algo está cambiando. Y aunque no sepa qué, lo nota.
He preparado este artículo con mucho cariño y no quiero que te lo tomes como una lista de tareas más en tu embarazo, sino como una invitación a reflexionar y a cuidar ese vínculo invisible que os une antes de que empiece a enfriarse.
Soy Tamara Hernán, especialista en crear buenas convivencias entre perros y niños desde la preparación antes del nacimiento del bebé y pasando por los periodos más delicados de la adaptación y desarrollo del niño/a.
Mi especialidad es la Crianza Multiespecie®️ y hoy quiero contarte qué errores evitar para que tu perro no se sienta desplazado cuando llegue el bebé a vuestra familia multiespecie.
Cómo prevenir que tu perro se sienta desplazado durante el embarazo
9 meses para crear una vida.
10 pasos para preparar a tu perro.
Descubre los 10 pasos para que tu perro se adapte con tranquilidad a la nueva vida con tu bebé.
1. El desplazamiento emocional existe (aunque no lo veas al principio)
No hace falta gritarle ni encerrarle para que tu perro empiece a sentirse excluido.
A veces basta con pequeñas cosas, casi imperceptibles para ti, pero muy significativas para él:
- Dejar de mirarle igual, con vuestra complicidad de siempre.
- Cambiar sus espacios sin previo aviso, moviendo su cama o cerrando habitaciones que antes podía explorar libremente.
- Hablarle con menos paciencia, con el tono cansado de quien tiene la cabeza en otro sitio.
- Introducir reglas nuevas sin explicación, como no subirse al sofá o no entrar en ciertas estancias.
Y él percibe todo eso.
No entiende qué está ocurriendo, pero sí percibe que algo se ha roto o desplazado. Que su lugar ahora está difuso.
2. El error más común: posponer el vínculo “para después”
Es muy frecuente oír frases como: “Ya me ocuparé de él cuando me recupere del parto”, “ahora no tengo tiempo para eso” o “ya se acostumbrará”. Y es totalmente comprensible. El embarazo trae consigo muchos cambios físicos, emocionales y logísticos, y a veces cuesta llegar a todo.
Pero lo cierto es que, si durante estos meses el vínculo se enfría, tu perro llegará al momento del nacimiento con una base emocional frágil.
Y eso puede complicar mucho más la adaptación.
Es entonces cuando empiezan a aparecer las señales de malestar: conductas evitativas, búsqueda excesiva de atención, frustración, inseguridad o una actitud incómoda (o incluso tensa) ante la presencia del bebé.
Y aunque esto a veces cueste verlo así, no es un “problema de comportamiento”. Es un reflejo de una necesidad emocional no atendida.
Por eso, cuanto antes empieces a cuidar esa conexión, más fácil será para él (y para ti) atravesar los cambios que vienen sin conflictos innecesarios.
3. Qué puedes hacer desde ahora
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Mantened rutinas afectivas
Si antes teníais un momento de caricias, un paseo especial o una forma concreta de juego, mantenla tanto como puedas. Aunque no tengas el mismo tiempo, la constancia y el cariño vale más que la duración.
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Crea momentos de oxitocina
Busca un rato cada día para conectar en calma con él: sin órdenes, sin móvil, sin hablar. Solo estar y disfrutar de un rato de calma juntos (a ti también te vendrá genial).
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Involúcrale en lo nuevo
Hazle partícipe de algunos cambios: déjale explorar los objetos del bebé, asócialos con experiencias agradables y tranquilas. Por ejemplo, olfatear el moisés y recibir caricias o palabras bonitas. Aunque a veces no tendrás que hacer nada más que acompañar en silencio. ¡Y eso ya será más que suficiente!
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Planifica su tranquilidad en relación a las visitas
¿Quién entrará en casa? ¿Cómo actuarán con él? Un plan previo (y ensayado) evitará que se sienta aún más desplazado durante esas primeras semanas.
No se trata de hacer grandes esfuerzos ni de añadir más tareas a una etapa que ya de por sí es intensa. Pero te aseguro que con pequeños gestos, repetidos con cariño, puedes crear una gran diferencia. Recordarle, día a día, que sigue teniendo un lugar a tu lado, aunque todo esté cambiando.
Porque cuando tu perro se siente tenido en cuenta, su mundo se vuelve más seguro y vuestro vínculo se refuerza. Y eso no solo facilitará (y mucho) vuestra convivencia cuando llegue el bebé… también hace que tú te sientas más en calma al saber que todos los miembros de tu familia multiespecie están siendo acompañados, desde el amor y la presencia.
4. Cuida lo invisible
El vínculo se alimenta también en lo que no se ve.
En cómo le hablas. En cómo le miras. En si le incluyes al contarlo todo, aunque no pueda entender las palabras. Porque lo que él capta no es el significado, sino la energía con la que le haces partícipe.
Tu perro no necesita comprender el embarazo.
Necesita sentirse parte de lo que estáis viviendo.
Y esto no es solo una cuestión emocional o intuitiva: la ciencia también lo respalda.
Un estudio realizado por Van Herwijnen et al. (2020) en Journal of Veterinary Behavior analizó cómo responden los perros a los cambios en su entorno y concluyó que cuando la disponibilidad emocional del cuidador se reduce durante la gestación —aunque sea de forma sutil— pueden aparecer señales de ansiedad, frustración o desajuste si no existe una estructura de apoyo emocional adecuada.
Por eso, cuidar lo invisible no es ninguna tontería y he querido hacer un punto aparte sólo para esto. Es una forma muy importante de sostener vuestro vínculo en una etapa tan vital para toda la familia.
Si cuidas el vínculo durante el embarazo, no solo evitarás que tu perro se sienta desplazado…
Estás sentando las bases de una convivencia más tranquila, más fluida y más amorosa para cuando llegue el bebé.
Porque cuanto más segura se sienta tu familia multiespecie, más en calma estarás tú también y más podrás disfrutar de esas primeras semanas y meses (que pasan volando).
Recuerda que no tienes que hacerlo todo perfecto ni estar en todo… pero sí puedes elegir no dejar fuera a quien lleva tiempo contigo.
Tu perro no es un añadido. Es parte de esta nueva etapa.
Y acompañarle también es una forma de cuidarte.
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