Si acabas de tener un bebé, es probable que alguien ya te haya dicho la frase:
“Mejor separa al perro del bebé, por si acaso.”
Lo dicen familiares, amistades, vecinos… siempre con la intención de “proteger” al peque.
Suena a consejo sensato, ¿verdad? Al fin y al cabo, quieren lo mejor para tu familia.
Pero en realidad, este tipo de recomendaciones no nacen de la experiencia ni de la evidencia, sino del miedo. Un miedo que nos han ido transmitiendo durante generaciones y que hace que, sin darnos cuenta, desconfiemos de nuestro propio perro, que es uno más de la familia.
Si tu bebé está sano y tu perro en buenas condiciones higiénico sanitarias y emocionales…
¡NO LO HAGAS!
Separar, sin entender antes muchas cosas, no solo no previene riesgos, sino que puede aumentarlos. El aislamiento suele generar estrés en tu perro, empeorar su percepción del bebé, romper su confianza en ti y dificultar vuestra convivencia multiespecie.
Si te lo ha dicho algún profesional (de la salud, del comportamiento, tu vecino o lo has leído), te voy a demostrar en este artículo por qué no debes hacerlo.
Soy Tamara Hernán, especialista en crear buenas convivencias entre perros y niños desde la preparación antes del nacimiento del bebé y pasando por los periodos más delicados de la adaptación y desarrollo del niño/a.
Mi especialidad es la Crianza Multiespecie®️ y hoy quiero ayudarte a comprender que, aunque la mayoría diga lo contrario, no siempre separar quiere decir proteger.
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1. Lo que dice la ciencia sobre perros y bebés
Lejos de lo que muchos piensan, la ciencia no respalda la idea de que perro y bebé deban convivir separados:
- Un estudio publicado en JAMA Pediatrics mostró que los bebés que conviven con perros durante el primer año de vida tienen un microbioma intestinal más diverso y menos riesgo de alergias y asma (Tun et al., 2020).
- Investigadores finlandeses observaron que los niños expuestos a perros desde pequeños tenían menos infecciones respiratorias y necesitaban menos antibióticos (Lodge et al., 2012).
- Además, un informe científico español publicado en Animals Health concluyó que los perros y gatos no presentan un alto riesgo de transmisión de zoonosis ni siquiera en niñ@s inmunodeprimid@s en España
- Otros estudios recientes destacan que la calidad del vínculo entre perros y niños depende de interacciones positivas supervisadas, no de la separación obligada.
Es decir, el riesgo no está en la convivencia en sí, sino en cómo gestionamos esa convivencia.
2. Qué pasa cuando separas a tu perro del bebé.
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Aumenta el estrés y la frustración
Tu perro siente que la llegada del bebé le ha hecho perder acceso a espacios y rutinas.
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Asociación negativa
“desde que está el bebé, yo me quedo fuera”.
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Reencuentros tensos
Tu perro no entiende cuándo puede acercarse y cuándo no, lo que genera más inseguridad.
En lugar de prevenir, el aislamiento incrementa la tensión emocional de toda la familia. Los perros son seres sociales y privarles de estar en el núcleo y la convivencia familiar, es privarles de lo que más necesitan para su equilibrio emocional.
Al final, lo único que quieren es seguir siendo parte de tu manada, tumbados cerquita y compartiendo contigo este nuevo capítulo de vida.
3. Lo que sí funciona
La seguridad no está en separar, sino en preparar:
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Supervisa de forma activa
No se trata de “estar en la misma habitación mirando el móvil”. Supervisar es regular, participar y observar a tu perro, al bebé y a la interacción entre ambos, anticipándote a posibles tensiones y estando al alcance de ambos si estiras el brazo.
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Prepara bien los espacios.
Antes del parto, adapta vuestra casa (en realidad no es necesario en todos los casos, pero me gusta que las familias estéis preparadas “por si” para que no sea un cambio abrupto con la llegada del bebé):
- Barreras físicas (puertas de bebé, puertas cerradas).
- Rincones seguros y tranquilos para tu perro (que su cama no esté en zonas de paso o de bullicio)
- Espacios donde pueda retirarse cuando necesite calma. Por ejemplo añadir más camas en otros rincones tranquilos si es necesario.
- Pasar tiempo con él en esos nuevos espacios y valorar si se queda bien en soledad en ellos (sin forzar).
SI quieres saber más sobre cómo preparar a tu perro para la llegada del peque, te dejo este artículo por aquí.
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Asociaciones positivas
Que el perro aprenda que la presencia del bebé no trae cosas malas. Si hace algo que no te gusta, evita regañarle: necesita tu apoyo porque no sabe lo que sí puede hacer aún y castigándolo aprenderá, pero también estropearás vuestra relación. ahora tienes q ser su fuente de apoyo y seguridad.
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Acompañamiento profesional
Cada perro es distinto. Lo que funciona en una familia puede ser un error en otra. Un acompañamiento especializado evita improvisar en los momentos más delicados.
Aquí puedes encontrar toda la información sobre el Programa de 6 meses para familias multiespecie: el acompañamiento con profesionales especializados que necesitas para integrar a tu perro y a tu bebé de forma segura, sin miedo ni aislamiento.
4. Consejos para que todo vaya bien.
La llegada del bebé es un cambio enorme para toda la familia multiespecie. Estos consejos prácticos te ayudarán a crear un ambiente seguro y tranquilo:
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Supervición consciente
No basta con estar en la misma habitación: supervisar es mirar activamente lo que ocurre entre tu perro y tu bebé. Observa gestos, posturas y reacciones para anticiparte a cualquier incomodidad.
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Limpieza con cabeza
Mantén el espacio del bebé limpio y ordenado, sin caer en la obsesión. Basta con lavar manos después de jugar con tu perro, ventilar a diario y mantener una higiene básica.
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Escucha su comunicación.
Presta atención a señales de estrés como bostezos repetidos, lamerse el hocico, girar la cabeza o evitar acercarse al bebé. Y recuerda: un gruñido no es un ataque, es un aviso que debe ser respetado.
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Si detectas tensión o comportamientos de riesgo
Si tu perro se desborda y se pone “como loco” o por el contrario se queda rígido, gruñe, fija la mirada o intenta evitar al bebé, toma distancia y asegura al bebé metiéndote en una habitación si es necesario mientras otra persona calma al perro. No castigues ni fuerces la situación. La prioridad es reducir la tensión y, si se repite, buscar apoyo especializado.
Si te tienes que quedar con algo de este post, quédate con esto:
Separar no siempre es proteger.
La verdadera seguridad está en comprender, preparar y acompañar.
Solo 2 veces al año reunimos a un grupo de familias para comenzar un acompañamiento 100% individual junto a 8 profesionales certificados con la metodología ya validada por más de 600 familias.
Abril y Octubre son los meses de inicio de este programa diseñado para familias comprometidas con el bienestar del perro, su relación con él y la seguridad de sus peques.
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